Atravesando la Cordillera Blanca – a Huaraz

 

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No basta con atravesar ríos y quedar empapada, ahora nos tocó pasar por senderos llenos de barro y por un montón de rocas que debido a las lluvias, cayeron bloqueando los caminos. Largas filas de autos y buses esperando pasar, pero sin éxito. Era nuestra oportunidad de intentarlo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACon mucho respeto y cuidado Paul desafía el obstáculo e intenta pasar su moto. La Tenere es una moto difícil para maniobrar en ese tipo de rocas, es muy pesada, pero aun así, lo consiguió. Le quitamos el equipaje a ambas motos para disminuir el peso y así conseguir con éxito pasar las dos.

Desde Húanuco hacia Huaraz son 250 Km, pero hay dos opciones; pavimento y ripio. Por supuesto escogimos la segunda, y esa ruta te lleva a través de la Cordillera Blanca, una aventura inolvidable y emocionante. Paisajes asombrosos que alcanzamos a divisar llegando a una altitud de 4.900 metros. Mucho frío y mucha nieve, pero nada que nos detuviera de continuar el camino hacia Huaraz. Nos detuvimos en plena cordillera para disfrutar de un rico almuerzo en la ruta. Aguantando el frío y el viento ha sido hasta ahora el almuerzo más extremo y sabroso que he vivido. Para mi no hay nada más rico que disfrutar de comer en el camino y al aire libre, observando y absorbiendo la energía de los diferentes paisajes que nos rodean.

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No existe precio para simbolizar la riqueza que recibo cuando estoy en mi moto viajando por increíbles lugares. Nada me detiene y todo me entrega mucha adrenalina. La sensación del viento y de libertad que alcanzo manejando mi palomita, me llena de bendiciones y de alegría. Abrir mis alas como lo estoy haciendo es impagable. Nunca imagine sentir lo que estoy viviendo. Es lo que es, y es simple y mágico a la vez. Me siento muy afortunada y agradecida.

 

Es más, seguimos la ruta… y no bastaba con las rocas en el camino, sino que nos pillamos con obstáculos más entretenidos. Unos kilómetros de barro y lodo que nos hicieron disminuir la velocidad y tomar fuerza y decisión para seguir manejando. El barro estaba muy fresco y las motos estaban recién lavadas. Limpias y elegantes, quedaron llenas de barro y todas cochinas.

IMG_2724_FotorCuando manejas por barro, debes bajar los pies y darle estabilidad a la moto para no botarla, pero en mi caso me significaba un nuevo desafío. Había manejado por barro antes pero esta vez el barro era mucho más profundo. La mitad de la rueda estaba enterrada en él, así que decidí poner primera y darle, embarrándome entera y sin parar para seguir adelante.

Conseguí atravesar ese segmento del camino pero boté la moto una vez, quedé sumergida en el barro, muerta de la risa unos campesinos y Paul me ayudaron a levantarla y a empujarla hasta sacarla del barrial. Me significó quedar toda cochina y llena de barro por todas partes. Risa y alegría espontánea de ver como la vida me estaba invitando a sentirme parte de la tierra.

Son esos momentos los que me hacen pensar en lo mágico y aventurero que es manejar una moto, estas expuesto a toda clase de experiencias que te llenan de sensaciones nuevas. Una realidad diferente que agradezco estar viviendo en este momento.

 

 

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