Aventuras en el viaje a Huancayo

IMG_2552_FotorPartimos el día muy temprano. A las 8:00am estábamos sentados en el Mercado Central de Ayacucho tomándonos un delicioso jugo de pimentón, pepino, apio, zanahoria, aloe vera y manzana. Las mamitas del mercado tienen sus puestos una al lado de la otra y preparan los mejores jugos por tan solo 3 Soles ($600pesos). Una excelente medicina llena de vitaminas y vida para comenzar un largo día.

Preparamos las motos y partimos decididos desde Ayacucho a Huancayo. El GPS nos comenzó a señalar un camino y confiados, lo seguimos. Llegamos a un camino fuera de pista bastante empinado y lleno de barro. Como había estado lloviendo se formó el peor barro para un motoquero, ese barro colorado, pegajoso y resbaladizo de gran profundidad. Curvas y más curvas comenzamos a bajar muy despacio controlando la velocidad y jamás pasando a más de primera. Con el motor enganchado y los dos pies abajo comenzamos a bajar. Luego de 6 Km, la moto de Paul comenzó a resbalarse hacía un lado del camino, quedando atascada la rueda trasera. Nada grave, solo desagradable, porque una mal maniobra y la moto se caía.

IMG_5059_FotorExperiencias como esta es lo que para mi hacen el viaje más entretenido. Si manejas por pista todo el rato, se vuelve fácil y monótono, pero lo mejor es cuando te sales del camino y ocurren situaciones como esta. En el minuto pueden ser estresantes, pero si andas con calma y con tiempo, comienzas a disfrutar de estas aventuras.

Paul estaba un poco preocupado porque por su puesto no quería botar su moto en el barro, así que se bajo de ella agarrándose la cabeza y pensando en la mejor estrategia para sacarla de ahí. Por suerte yo vi como la moto de Paul se estaba resbalando hacia la izquierda y decidí a tiempo no seguirlo, y pude salir sin problema de esos hoyos. Mi moto es mucho mas liviana y eso me ayuda bastante a controlarla.

Después de enfriar los pensamientos y relajarse un poco, Paul decide intentarlo de nuevo, logrando tener éxito. Sacó la moto sin botarla, con mucha paciencia. Pudimos seguir nuestro descenso hasta intersectarnos con el camino que va hacía Huancayo. Ese camino va bordeando el río Mantaro por varios kilómetros más, es de una sola vía y está lleno de curvas, pero te regala la oportunidad de disfrutar de un hermoso paisaje con intensos colores y profundas quebradas. Altas montañas y la presencia de este inmenso y correntoso río.

IMG_2636_FotorLo que más nos hizo reír de todo, es que a pesar de haber logrado un triunfante descenso de mi parte, invicta y sin ensuciar mi moto ni quedar atrapada en el barro a pesar de las dificultades de la bajada, fue que al llegar abajo estacioné mi moto muy confiada, puse la pata y me baje. Cuando sentí que la moto cayó porque la pata se enterró en el barro y no fue capaz de sujetarla. Entre risas y más risas finalmente no pude salir invicta. Estábamos uno a uno hasta ese momento.

Felices de haber salido de ese camino y haber logrado bajar, seguimos la ruta de ripio pasando por pueblitos como Mayocc y Acos hasta encontrarnos con nuevos obstáculos. Ríos que se cruzan con el camino y que pasan por sobre este. Las fuertes lluvias que han estado presentes en las ultimas semanas han hecho crecer las inundaciones. Así que se nos anteponía otro desafío.

Paul decide pasar primero y poniéndole fuerza al motor, la moto comienza a avanzar sin problema. Pequeñas patinadas por las piedras debajo del agua pero ni una caída. Solo que Paul comienza a llevar la moto hacia otra salida confundiéndose de camino. Era un río largo, de más de 20 mts, y una vez que ya estas cruzándolo con la moto, es difícil dirigirla y ver hacia donde te conviene más llevarla. Así que cuando se dio cuenta que la salida no era por donde iba, detiene la moto y la fuerte corriente la empuja dejándola atrapada con unas piedras.

Ese era otro capitulo más de ese largo día lleno de aventuras y anécdotas. Yo estaba observando todo desde la orilla y siempre estuve confiada en que son cosas que pasan en caminos como estos y que Paul lograría sacar la moto nuevamente sin problemas.

Era su segunda vez en el día que su moto quedaba atascada. Me miraba y nos reíamos de la situación. Con los pies y las botas llenas de agua comienza a sacar el equipaje para reducir el peso y así tener mejor control. Parado al lado de su moto comienza a acelerarla y a moverla hacia la salida con mucho éxito, sonriendo una vez más.

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Faltaba yo, y Paul me dice: “Ya que tengo los pies mojados, mejor yo te cruzo la moto”. Sin mayor problema la cruzó, pero faltaba que llegara yo a la otra orilla. Tuve la suerte de que llegó un enorme camión y me llamó para que me subiera con el. Crucé como reina sin mojarme ni una gota. Entre más risas seguimos el viaje.

Nos dimos cuenta que ya estaba oscureciendo y que no alcanzaríamos a llegar a Hauancayo, así que sólo nos quedaba la opción de encontrar algún hostal en el camino. Paramos en un pequeño pueblito llamado “Quichuas”, donde encontramos una pequeña pieza por 20 Soles ($4.000pesos).

Una de las mejores sensaciones para mi es cuando después de haber tenido un largo día manejando, lleno de historias y aventuras, llegas a una habitación, te hechas en la cama, te sacas los zapatos y revisas las fotos y los videos que hiciste de todo lo que viviste. No puedo parar los ataques de risas. Simplemente felices de estar bien y sin mayores problemas, agradecidos y contentos de que experiencias como estas son las que llenan de color nuestro viaje.

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